DeScAnSo y SuEñO


El descanso y el sueño son esenciales para la salud y básicos para la calidad de vida, sin sueño y descanso la capacidad de concentración, de enjuiciamiento y de participar en las actividades cotidianas disminuye, al tiempo que aumenta la irritabilidad.

EL CLieNtE Es ReY


En el Km 4.5 del Canal Alem y a solo 15 minutos del puerto de la ciudad de Campana se encuentra el Descanso Buena Onda.
Un lugar diferente y apacible para disfrutar de la naturaleza del Delta.
Disponemos de lugar para acampar, baños, duchas, parrillas, quinchos individuales y también servicio de restaurante.
Organizamos eventos tales como: despedidas, aniversarios etc, para grupos no mayores de 10 personas.

La IsLa DeL SoRdO




Por Daniel Eduardo David
En 1968, cuando tenía quince años, conocí (luego de navegar unos cincuenta minutos en Lancha Colectiva Galofre) por primera vez la Isla de la Vuelta del Este, ubicada sobre el Paraná de las Palmas, entre Campana y Zárate.
En este solitario paraje vivía un hombre con cinco perros que se alimentaban de su pesca y caza. Junto a otros amigos fuimos, durante varios años, habitués de ese lugar y siempre nos recibió la sonrisa de Arturo, el “Sordo”.
Este misterioso personaje casi nunca hablaba de pasado y demostraba haber tenido una excelente educación.
Todo sucedió una oscura noche de 1970, supongo que gracias al dulce de leche que le llevaba en buena cantidad cada vez que iba. En ese momento, mientras yo atizaba el fuego, él se sentó sobre un tronco cercano y me dijo: “hijo, voy a contarte mi historia: mi nombre es Arturo Lima Villanueva y nací en San Isidro en 1867. - luego, comprobé en una libreta de enrolamiento, casi destruida por el tiempo, que tenía 103 años-. Pertenecí -continuó su relato-. a una clase muy acomodada, cursé estudios de Ingeniería en 1894 y contraje un matrimonio arreglado familiarmente del cual nacieron dos hijos varones. En la víspera de Navidad de 1924 descubrí que mi esposa, su amante y mis hijos me habían dejado en la ruina. Y antes de hacer algo de lo que me arrepintiera fui al puerto donde tenía amarrado mi motovelero y llegué hasta aquí con lo puesto. Bajé lo que podía servirme y en un improvisado muelle comencé a romper el casco de madera para ver como se hundía lentamente... Hice la promesa de que jamás saldría de esta isla, la cual cumplí y seguiré cumpliendo.”

Continué frecuentando esta isla hasta 1977, el año en que murió, a 110 años, Don Arturo Lima Villanueva, “El Sordo” de la Vuelta del Este.